La cuarta edición del Mallorca Open ha empezado a andar con un acto muy especial. La tenista Mónica Puig y la embajadora Anabel Medina han peloteado en una pista de minitenis ubicada en el top roof del Hotel Bahía del Sol de Santa Ponça. El emblemático establecimiento hotelero de la Costa de Calvià ha celebrado su 45 aniversario coincidiendo con una importante reforma.

El grupo alemán Seetel Hotels invitó a participar a la vigente campeona olímpica en Rio 2016 y a la actual capitana del equipo español de Fed Cup. Ambas deleitaron a los presentes con un distendido intercambio de golpes seguido por el intercambio de obsequios en motivo de tan especial efeméride.

Esta será la segunda participación de Puig en el Mallorca Open. En 2016 la puertorriqueña estuvo presente en la puesta de largo del torneo alcanzando los octavos de final. Por su parte, Medina guarda también un recuerdo especial al haber disputado su último torneo en España en la edición del año pasado antes de poner fin a su carrera profesional dos meses después en el US Open.

Puig reconoció sentirse “muy contenta” por haber vuelto a Mallorca, recordando que la última vez que vino fue “mi mejor año” y expresando su deseo que de nuevo “me traiga un poco de suerte”. La número 51 del mundo apuntó también que espera “tener una buena gira de hierba y empezarla con buen pie en este torneo”.

Por otro lado, Medina recalcó que en Mallorca “te sientes como en casa porque el club es acogedor, las pistas están fenomenales y el clima es espectacular”. La valenciana alabó que este año “el cartel es espectacular con jugadoras” agregando que los aficionados al tenis “no deben perderse este torneo porque, además, es poco habitual ver tenis sobre hierba en nuestro país”.