Más de un año después de alejarse de las pistas para ser madre, Victoria Azarenka reapareció en el circuito con una sufrida victoria ante Risa Ozaki en la primera ronda del Mallorca Open, donde tuvo que salvar tres puntos de partido en un encuentro que se jugó en dos días (se tuvo que suspender el martes por falta de luz, con la japonesa sacando por la victoria con 5-4). La ex número uno del mundo, campeona de dos grandes, se enfrentará este miércoles a Ana Konjuh (7-6, 4-6 y 6-3 a Ons Jabeur) para intentar darle continuidad a su triunfo inicial tras permanecer fuera de la competición.

“Solo tuve que jugar de la misma manera que empecé el partido”, analizó Azarenka, que fue capaz de anular las dos ventajas que se procuró su contraria (sacando con 5-4 y 6-5 por el partido) y salvar luego tres bolas de partido para arrebatarle el triunfo agónicamente . “Necesito mantener la misma intensidad, incluso si no me funciona lo que estoy haciendo”, añadió la bielorrusa. “Tengo que tomar mejores decisiones, aunque eso viene con partidos, con partidos como este especialmente”.

Azarenka, que pese a conseguir la victoria aseguró que todavía necesita pulir la mayoría de sus golpes, celebró que nunca le faltó la actitud necesaria para darle la vuelta al encuentro cuando más complicado se puso. La garra, algo que no ha perdido con la inactividad, le permitió seguir a flote en su primer partido como madre de Leo, que sin darse cuenta protagonizó la anécdota divertida de la rueda de prensa.

“Mi hijo estaba en casa, no sé si estaba viendo el partido o no”, bromeó la ex número uno del mundo. “Le gusta el iPad y escribir algo en él, pero vi a alguien publicar en Twitter que mi bebé estaba en la grada y era un niño al azar”, prosiguió riendo. “Solo para aclararlo: era un chico muy guapo, pero no era mi hijo”.